sábado, 21 de enero de 2017

HIERRO: IMPRESCINDIBLE PARA UNA BUENA SALUD


El hierro es uno de los nutrientes clave que el cuerpo requiere para realizar sus actividades diarias. Sus funciones principales incluyen la metabolización de proteínas y la producción de hemoglobina, enzimas y glóbulos rojos. El hierro también es esencial para tener la piel, el cabello y las uñas saludables.

Este metal (cuyo símbolo químico es Fe) está presente en una serie de alimentos muy comunes. 

Los que mayor contenido de este mineral aportan son: carnes rojas, hígado, mejillones, ostras y atún. 

Estos otros alimentos también contienen hierro, pero necesitan de la presencia de vitamina C, para absorberlo: granos enteros, legumbres, verduras de hojas verdes especialmente la espinaca, huevos y tofu. 

Beneficios del hierro para la piel
La piel pálida y las ojeras son los signos más comunes de la anemia causada por la deficiencia de hierro, que se manifiesta en la disminución de glóbulos rojos en la sangre y que consecuentemente provoca una merma en la oxigenación de los tejidos, lo que conlleva que la piel pierda su color natural. Una dieta rica en hierro redunda en una piel brillante y saludable. 

Cicatrizante 

Este mineral juega un papel importante en la aceleración del proceso de curación de heridas, ya que los glóbulos rojos y las plaquetas que intervienen en el taponamiento de las heridas y son la base de la cicatrización, necesitan grandes cantidades de hierro para formarse y subsistir. 

Cabello sano 

Un estudio de la Revista Europea de Dermatología demostró que la pérdida de cabello, especialmente en mujeres, está estrechamente relacionada con la falta de hierro, ya que las bajas reservas de este mineral aumentan la tasa de caída, además el hierro mejora la textura del cabello y reduce la opacidad, aumentando el flujo de oxígeno y nutrientes a las raíces capilares. 

Energizante 

Al ser uno de los responsables del transporte y la entrega de oxígeno a los tejidos, los músculos y el cerebro salen beneficiados cuando los niveles de hierro son los correctos, pues aumenta el rendimiento físico y el estado de alerta mental. Los bajos niveles de hierro generan desatención, irritabilidad y fatiga. 

Ayuda a la función muscular 

El hierro es también extremadamente importante para la salud muscular, puesto que interviene en la producción de la mioglobina, una proteína que almacena el oxígeno proporcionado por la hemoglobina, en las células musculares. 

Contribuye al desarrollo cerebral 

Los niños deben tener una dieta equilibrada en la que nunca falten alimentos que contengan hierro, ya que este asegura un desarrollo saludable del cerebro. Según un estudio realizado por los Seminarios de Neurología Pediátrica, el desarrollo cognitivo, motor, socio-emocional y neurofisiológico en los lactantes que sufren de anemia ferropénica es marcadamente menor, que los de los niños sanos. 

Embarazo saludable 

Los médicos recomiendan a las mujeres embarazadas que aumenten su ingesta de hierro y de Vitamina C (que ayuda a la absorción y fijación del primero) de fuentes de alimentos bio y naturales, ya que ello ayuda a disminuir el riesgo de bajo peso al nacer y previene la anemia materna. 

Fortalece el sistema inmune 

Según el Instituto Linus Pauling, el hierro es muy útil para una serie de funciones inmunitarias, como la diferenciación y proliferación de linfocitos T y la producción de especies reactivas que combaten a los agentes patógenos. 

Alivio de los síntomas premenstruales 

Según una investigación realizada por la Universidad de Massachusetts en Amherst, las mujeres que toman una dieta rica en hierro experimentan un alivio muy acusado de los síntomas premenstruales, como dolores, mareos, cambios de humor, hipertensión, etc. 

En su justa medida 

Como todos los minerales y oligoelementos indispensables para tener una buena salud, el hierro debe ser consumido de fuentes naturales (a menos que exista una prescripción médica de suplementos) y con moderación, pues es tan mala la falta como el exceso. 

Riesgos de la deficiencia de hierro 

La anemia es la más conocida de las afecciones que produce una deficiencia de este mineral y presenta una sintomatología que puede incluir: fatiga, debilidad corporal, dolores de cabeza y mayor sensibilidad a las bajas temperaturas. La carencia grave, extendida en el tiempo o crónica de hierro puede producir otros males más graves como hipotensión (presión arterial baja), insuficiencia renal, leucemia, espasmos musculares, malignificación celular, etc. 

Los riesgos del exceso de hierro 

Un estudio realizado por la Universidad de Indiana en los EEUU encontró que el hierro contenido en la carne roja, si se consume de forma incontrolada, puede aumentar el riesgo de enfermedades coronarias. La ingesta alta de hierro también puede aumentar el riesgo de cánceres. Un estudio sobre epidemiología, biomarcadores y prevención del cáncer encontró una conexión entre el hierro en exceso y una mayor susceptibilidad al cáncer colorrectal, intestinal y del hígado. Aunque el hierro es importante para mejorar la función cerebral, una acumulación de hierro expone al cerebro a un mayor daño oxidativo y contribuye a aumentar el riesgo de padecer trastornos neurodegenerativos, como el Alzheimer y la enfermedad de Parkinson.

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